Los que trabajamos en publicidad, nos guste o no, tendremos que participar en muchos brainstorming durante nuestra vida laboral. Esta técnica inventada por Alex Osborn nos ha permitido confirmar la famosa frase japonesa que dice “Nadie es tan inteligente, como todos nosotros“, ya que al momento de preparar una campaña necesitamos todos los cerebros alineados y pensando en las mejores ideas.

Sin embargo, en las sesiones de brainstorming comienzan a revelarse aspectos ocultos en la personalidad de los participantes. Hasta ahora tengo detectado a 7 tipos de personajes que destacan, positiva o negativamente y debemos tener precaución con ellos. Acá va el listado:

1.- El mudito: Este tipo de seguro que en las reuniones post oficinas le gusta hablar con otros, tirando chistes, socializando, respondiendo cadenas de mails, en fin… se hace un espacio fuera del trabajo. Sin embargo, nadie sabe por qué, en el brainstorming se queda mudo. Puede poner cara de interesado, pero seamos francos, no aporta nada. Aunque no rema contra la corriente, igual queda la sensación que fue una pérdida de tiempo invitarlo. Consejo: No hay que convocarlo a las sesiones, aunque él las encuentre entretenidas y necesarias, necesitamos gente que abra la boca, aunque sea para decir una locura. Next!

2.- El romántico: Un profe me dijo una vez “No te enamores de las ideas”. Es peligroso y no ayuda a tener la cabeza despejada. Bueno, este es otro tipo de personaje. El que ha hablado un par de cosas en el brainstorming y de repente saca una idea que cree que es la mejor del universo. Para él ya no es necesario seguir con el brainstorming, porque con su idea ya está todo listo y es mejor volver al puesto de trabajo. La defiende a morir y no entiende por qué los otros invitados no han saltado de emoción. Consejo: Decirle de frente que su idea es buena, pero que necesitan escuchar otras. Que la evaluación vendrá en otro momento y que estará considerada, sin duda.

3.- El metralleta de ideas: Este tipo es bueno y es necesario invitarlo siempre a las sesiones de ideas. Tiene una imaginación fértil y dispara lo que se le venga, cosa que es muy buena en una reunión de éstas. Consejo: A esta persona hay que fomentarle que siga dando ideas, pero también saber manejarlo. De seguro tira una y antes de terminar de contarla, ya está proponiendo una variación y que a los dos minutos, estará agregándole nuevos elementos. En fin, es un desafío positivo para el que dirige la sesión.

4.- El notebookero: Estoy seguro que pocos creativos son este personaje. Según lo que he visto, acá entran más los ejecutivos de cuenta trabajólicos que a veces se les invita a una lluvia de ideas. Llevan su notebook y hacen como que escuchan mientras están enviando mails. Puede que alguno quiera argumentar que lo hacen para ir buscando cosas en internet, mientras se da la reunión. Pamplinas. Consejo: No volver a invitarlos, no tienen nada que hacer ahí, matan el espíritu.

5.- El guinda de la torta: Este personaje, puede ser un derivado del primero, ya que habla poco, pero se hace conocido por colocarle la ‘guinda a la torta’. Por ejemplo, están revisando de qué manera podemos comunicarle a los usuarios que el auto X es menos contaminante y lanza una perla tipo “mostrando el alma de los enfermos”. ¡Algo nada que ver! Como que estuvo todo el rato teniendo la frase en la boca y no se había atrevido a lanzarla. Seguramente es su válvula de escape personal, pero el aporte simplemente queda como una anécdota, sin muchos frutos: Consejo: Vigilarlo… si es algo pasajero no hay problema. Si es permanente, recomendarle algún especialista para que le den pastillas ;) .

6.- El pica’o: Cuidado con éste. Aunque en un brainstorming, se recomienda que no se hagan críticas, siempre aparecen. Este personaje es sumamente delicado de piel y se enfada cuando alguien le pisotea una de sus ideas. Pero como sabe que debe mantener la compostura, simplemente calla, pero rojo de rabia, un poco ofendido (quizás hasta con los ojos llorosos) y comienza a hacer otras cosas como silbar o mirar el reloj. Consejo: Invitarlo un café y pedirle que se relaje.

7.- El señor “no”: Este es el más nefasto. Es una víbora humana, sembrando veneno en los ojos de los demás. Nada va a resultar, las ideas son malas, el cliente es poco arriesgado… Ve siempre el vaso medio vacío y aunque él se reconoce como “realista”, es un pesimista profesional. Consejo: Posicionarlo en la agencia como ‘fatalito’ (fuente de mala suerte) y que las cosas salen mal por culpa de él. Con eso se calma y vuelve al buen camino o definitivamente asume su rol.

¿Conoces otro personaje que quieras agregar?