Cristián Parrao

Creatividad Digital

Bloqueo Creativo

Para los que trabajamos en publicidad, lo del bloqueo creativo es pan de cada día o de casa semana, al menos. En otro de mis artículos, escribí unos tips que al menos a mí me han dado resultados a la hora de generar una idea. Pero si me piden un mensaje para las nuevas generaciones, les podría decir que este fenómeno del bloqueo es algo natural, no hay que asustarse ni entrar en pánico, ni siquiera poner en cuestión tus capacidades creativas… en realidad le pasa a todos, de ‘rey a paje’.  Seguros que a grandes como Ogilvy o Burnett también les ocurrió.

Este artículo lo vi en el Facebook de Alberto “Kaiser” Sosa, Director Creativo Interactivo, que se luce con sus interfaces, todas modernas y con looks muy cool – además de hartos premios a su haber – en donde cuenta su experiencia desde el punto de vista del diseñador que se enfrenta a una pantalla en blanco (algo terrible, a todos no ha pasado) y cómo él es capaz de ordenarse y no morir en el intento. Acá va:

Han sido varios los fans que me escriben consultando sobre cómo combatir el bloqueo mental a la hora de diseñar, y sumando un pequeño aporte a todo lo que se puede encontrar con Google sobre este tema, comparto algunos pensamientos con el grupo y espero que los que quieran sumar los suyos lo hagan libremente debajo de estas líneas.

A lo largo de tu breve o extensa carrera como creativo, diseñador, ilustrador o cualquier actividad expresiva que deba comenzar el proceso de creación con una hoja o pantalla en blanco, te habrás encontrado alguna vez situado en estos escenarios:

1) Tengo que crear una propuesta para un cliente nuevo, es la primera vez que hago algo para él y su presupuesto es escaso, pero quisiera hacerlo levantar de su silla con un trabajo que demuestre toda mi capacidad creativa, mi sólido asesoramiento y mi habilidad para conceptualizar, plasmar el concepto visualmente y argumentarlo con racionales elocuentes.

2) Tengo que crear otra nueva propuesta para un cliente que me convoca cada año, hace mucho que trabajo con él y conozco profundamente sus necesidades y preferencias, casi no necesito un brief cada vez porque estoy muy sintonizado con él. Su presupuesto no es tan grande pero cuento con la misma inversión de su parte cada año.

3) Tengo la oportunidad de brillar, un cliente que me respeta y me da total libertad, el presupuesto adecuado, el proyecto desafiante y el tiempo de sobra para hacer algo memorable.

Estas situaciones son aparentemente motivadoras, gratificantes y muy provechosas para nuestra carrera o portfolio. Pero pueden convertirse en un calvario, ya que todas están expuestas a la peor afirmación de cualquier artista:

“No sé siquiera por dónde empezar”.

Ya sea para hacer algo nuevo, para superar lo que ya hicimos o para aprovechar la oportunidad de hacer algo increíble, la pantalla en blanco puede hacernos desistir de cualquier idea sin siquiera tocar el mouse.

Por supuesto que he estado en estos escenarios pensando esta frase macabra en muchísimas ocasiones a lo largo de mi carrera, pero para hablar de este tema voy a usar mi etapa actual como creativo interactivo y diseñador web.

Y en nuestra actividad podemos plantear un cuarto escenario aun más apremiante donde más se suceden los bloqueos creativos: cuando nos toca trabajar para nosotros mismos, para crear un portfolio o rediseñar el que tenemos por ejemplo. No hay peor cliente en nuestra cartera que nosotros mismos. En este aspecto hemos dado millones de vueltas y nos hemos sentido más inseguros y carentes de ideas que nos dejen satisfechos. Pero afortunadamente es el momento donde más nos podemos equivocar y donde más oportunidades tenemos de experimentar o pulir una idea. Claro, como no tenemos que medir rentabilidad o entregar a tiempo, nos podemos autoengañar pensando en que el bloqueo creativo y las idas y vueltas son parte de un “Research” que nos debemos a nosotros mismos.

Incluso luego de haber encontrado una solución al desafío de hacer algo para mí y una vez que me puse a trabajar, me ha tocado abandonar una idea o camino creativo para volver a la pantalla en blanco, como si no pudiese escapar de su presencia. Hasta he llegado a ingresar en la etapa de producción en Flash de un mockup hecho en Photoshop, abandonando la travesía antes de cerrar esa fase para volver al programa de edición de imágenes y clickear en File>New.

Pero luego de trabajar con marcas y clientes de la A a la Z y hasta conmigo mismo en todas mis etapas desde Junior a Senior y Executive, este bloqueo creativo ha desaparecido de mi cabeza y después de todos estos años de carrera me he dado cuenta por qué:

“Hay que establecer ciertas metodologías o prácticas a seguir en nuestra labor aunque uno crea que el proceso creativo debería estar liberado de estas cuestiones.”

No soy vidente pero puedo adivinar lo que haces habitualmente cuando encaras un trabajo. No tienes un orden preestablecido, una estructura o serie de procesos para llegar al resultado final. Pensaste en la estructura del sitio y comenzaste a bocetar el menú. O se te ocurrió una idea para un concepto visual en el banner principal e iniciaste esa composición antes que lo demás. Es realmente notorio en los trabajos de muchos colegas la forma en que lo han iniciado. Es tan visible a veces que han querido resolver primero la imagen principal y luego el resto del sitio se ha acomodado a ello, con algunas decisiones de Diseño limitadas por este factor: hubo elementos gráficos que se acomodaron en base al espacio que la foto dejó y esto debería ser a la inversa.

Nunca he tenido la oportunidad de sentarme al lado de otro colega con bloqueo creativo para encontrar un patrón de conducta errado o un mal hábito cuando encara un mockup. Incluso sería muy útil poder ver trabajos inconclusos para determinar dónde se ha quedado trabado y por qué ha sucedido.

Para mí el trabajo con mockups es como cocinar: tienes que tener todos los ingredientes y colocarlos en orden en tu preparación. Research (Investigación e Inspiración), Definición de Arquitectura de la Información, Wireframing, son procesos que necesitan estar definidos previamente y debes estar satisfecho con la forma en que has resuelto esto. Sólo así puedes continuar cocinando. ¿Estás contento con el wireframe? ¿Está todo bien armado en base a un Grid? ¿Los contenidos están bien equilibrados o distribuidos? Nosotros somos los “decoradores de interiores” de un proyecto digital y para poder hacer lo nuestro previamente hace falta que el arquitecto estructure y construya. Este rol puede ser tuyo también pero debe ser anterior al de Diseño.

Una vez que hayas pasado por este proceso viene la fase creativa, donde debes incorporar el próximo ingrediente clave: ¿Qué elemento será el más destacado dentro de mi proyecto? Si pudiste determinarlo, entonces sólo déjalo para el final y continúa con lo demás. Así como cuando nos toman un examen en la escuela, hay que dejar las preguntas más difíciles para después, e ir resolviendo las fáciles. Muchos colegas se quedan horas retocando el banner o la imagen principal y cuando les toca resolver lo demás empiezan a encontrarse con trabas. Lo mejor siempre será terminar la primera fase de creación con todo el mockup ya planteado en su totalidad (incorporando todos los elementos o contenidos necesarios) para luego comenzar el fine tuning y dejar el final para dedicarle todo el esfuerzo a la imagen principal… pero con la seguridad de que lo demás está ya bien ubicado y equilibrado en cuanto a valores de tamaño o proporciones.

Pienso que destacarse o hacer un trabajo “out of the box” es simplemente hacer un trabajo común primero y luego ver después de qué manera lo podemos enchular o hacerlo lucir más sexy o especial. Tu frustración por querer hacer esto en el primer intento es natural, y esto es porque no se puede hacer un trabajo increíble “en el aire” y sin tener una buena base detrás, eso se logra primero haciendo algo estándar y veloz para luego romperlo, mejorarlo o sumarle valor. La pantalla en blanco es demasiada presión si quieres hacer algo espectacular desde el primer shape layer, así que te recomiendo hacer algo “feo” primero para luego ir “embelleciéndolo”.

Este tema resulta sumamente interesante para conversar con otros colegas y por eso dejo abierto el debate a las opiniones o consejos de quienes hayan encontrado la cura para el bloqueo creativo y tengan una receta para compartir.

Si estás dispuesto puedes enviarme o postear algunos de tus trabajos trabados o inconclusos para ver por qué estás teniendo bloqueos y de qué manera puedes trabajar o mejorar en este sentido. Igualmente espero que mis consejos te hayan resultado de utilidad y que comiences hoy mismo a combatir el bloqueo creativo.

Habrás notado a esta altura de la nota que para erradicar este mal común y para mejorar como profesional en muchos otros aspectos, hay 3 palabras clave: trabajar, trabajar y finalmente trabajar.

Saludos! Kaiser

Un grande. Los 10 principios de William Bernbach

William Bernbach (Nueva York, 13 de agosto de 1911 – 2 de octubre de 1982), fue un publicista gringo, de esos clásicos que no debemos olvidar.

En 1950 se unió a Ned Doyle y Max Dane y forman Doyle, Dane y Bernbach, conocida actualmente como DDB Worldwide. Hasta ahora, sigue regida por los principios de su fundador principal, buscar una publicidad emocional y no racional.

Acá dejamos los 10 principio de Bill Bernbach. Simples y que trascienden las épocas:
Read the rest of this entry »

Ser un early “abandoner” es una opcion

Fernando Barbella lo hizo de nuevo.

Sacó un post que me ha dejado pensando, pero no sólo eso, tomó una decisión valiente y ¿suicida? de abandonar algunos juguetes de internet, como redes sociales y cositas varias que para cualquiera sería impensable dejar. ¿Y? Sigue siendo tan creativo como siempre… es decir no ha pasado nada, ni ha colapsado su universo.

Acá les dejo el post (como ven, ya inauguraré una categoría llamada “Barbella”). Disfrútenlo, porque además tiene una redacción fresca y entretenida.

(publicado originalmente en Yorokobu)

Estamos abrumados. Bombardeados. Aturdidos. Sobreexpuestos. Cada equis cantidad de días aparece algo que se apodera de la atención de aquellos que trabajan de alguna manera relacionados con las nuevas tecnologías y/o nuevos medios (comunicadores, publicistas, economistas, tecnólogos, investigadores, periodistas, y un laaaargo etc.) de una manera furiosa y en apariencia imparable.

Que el Kindle hace que Amazon venda más ebooks para las Fiestas que libros, tradicionales, que hay que probar Formspring.me ya que todos están usándolo, que qué ganas nos dan aunque no sepamos bien si vale la pena de tener un iPad para ver qué onda, que el chico ruso de 17 años creó Chatroulettey se le fue de las manos y probemos entrando a ver porqué es un éxito, que si no usas Gowalla deberías usar FourSquare para dar a conocer por dónde andas y qué estás haciendo, que si no actualizas Twitter cada un par de horas dejas de ser relevante… UN MOMENTO, GENTE, PAREMOS UN POCO.

El sociólogo estadounidense Everett Rogers acuñó allá por comienzos de los 60s el término early adopter, al desarrollar su Teoría de las Innovaciones y sus diferentes categorías de individuos en relación a dichas innovaciones. Y en esa categoría está el grupete mencionado en el primer párrafo, expuesto y dispuesto a utilizar con fruición cada cosa nueva que se asoma al mercado de manera incipiente. Y allí comienza la manía. La manía de estar conectado a todo ello, en la mayor parte de los casos, todo el tiempo.Laptops, netbooks, smartphones y otros aparatejos nos dan la posibilidad de la conexión 24/7 y la exposición a la reacción colectiva y primal de “hay que tenerlo, no sé bien para qué, pero ya veremos…” Y de repente nos encontramos -a veces voluntaria y otras involuntariamente- administrando perfiles, nombres de usuarios y claves que influyen directa e indirectamente en nuestras vidas en ámbitos profesionales, personales y familiares.

Y usamos como si sobrara un bien no renovable, el tiempo, paradójicamente bajo la creencia de que muchas de esas herramientas nos permitirán administrarlo y aprovecharlo mejor. ¿Es tan así? ¿De veras debemos adoptar cada cosa nueva y adosarla a nuestra rutina en pos de tener cada vez más acceso a potencialmente todo aquello que alguna vez nos será útil o beneficioso? ¿No estaremos desarrollando cierta adicción y como con toda adicción nos es imposible ver ello pues estamos adentro? (Es conocido aquello de “Lo tomo cuando quiero y cuando quiero lo dejo, lo puedo manejar…” ¿no?) Seguramente hemos tenido nuestro momento Enjuto Mojamuto…

Es quizá por lo que afirma el neurocientista Jaak Panksepp que luego de estudiar toda clase de mamíferos y sus emociones, llegó a la conclusión de que la búsqueda (tanto abstracta como tangible) es el motor que motiva a salir de la cama, enfrentar el día y aventurarse al mundo. Este motor es alimentado por una hormona neurotransmisora, la dopamina. De hecho se cree que la misma tiene influencias sobre nuestro sentido del tiempo. (Y de nuevo caemos en el tiempo, que no nos sobra, o al menos eso es lo que parece.) Panksepp dice que la dopamina es activada por la búsqueda de encontrar algo inesperado o por la expectativa que genera “lo nuevo”. ¿Te suena conocido? ¿Nunca te sentaste frente a Internet sin un plan y expectante por ver qué de nuevo aparecía?
Acá estamos entonces, abrumados. Bombardeados. Aturdidos. Sobreexpuestos. Y más de uno de nosotros debe estar sufriendo su dosis del síndrome de Atención Parcial Continua. Esos impulsos irrefrenables de consultar fuentes de información, de compartirla, de distribuirla, de resignificarla, con el el afán de comprobar que no nos perdemos de nada o casi nada. Síndrome que se hace presente en los ratos libres, durante la jornada de estudio o durante el trabajo (Y no, estar todo el tiempo conectado a todo ello no es trabajar, señores “consultores 2.0″ y demás ninjas y gurúes tecnofetichistas) ¿Se puede luchar contra esto? Claro que sí, requiere un poco de voluntad, y otro poco de no prestarle atención al qué dirán.

Es tomar la decisión de ser un early “abandoner” (o como se nos dé en gana llamarlo). Dejar aquello que realmente no necesitemos, que no nos sume a nuestros intereses, ocupaciones y vidas. Estuve en Facebook un tiempo y me fuí hace 18 meses. Y no me pierdo de nada de lo que me interesa y aún puedo contactar a aquellas personas con las que quiero tener algún tipo de contacto vía teléfono, SMS, email (y hace un tiempo vía los DMs de Twitter, claro). Y va todo bien.

Probé el famoso Formspring, me aburrió y lo abandoné, no hay que insistir. Y me salí de Google Buzz ni bien noté que me tocaba la paciencia en mi inbox y que me mostraba posteos de gente a la que no conozco y de la cual no tengo en este momento necesidad ni interés saber qué opinan sobre temas o tópicos que tampoco tenemos en común. Jamás adopté Delicious y voy por la vida recomendando links a aquellas personas que les importa vía email, instant messaging o en una simple conversación cara a cara. Claro que uso algunas herramientas y plataformas que me son útiles como Twitter, LinkedIn, alguna que otra red de nicho basada en Ning, disfruto música en Spotify y echo mano a un par más de esto chiches, pero NO TODOS. No es necesario sobreexponerse durante tanto tiempo a tantos estímulos tecnológicos, para un día darnos cuenta que nuestras rutinas y maneras de percibir la realidad dependen al 100% de vivir pendientes de ellos. NO HAY QUE USAR todo lo nuevo que sale y que parece que si no estamos ahí quedamos afuera. Estar “afuera” no está mal, es tan solo volver a ser un poco más nosotros mismos. ¿Adopters o abandoners, qué piensan?

Alguien dijo “NO”. Manejar el rechazo.

Si hay algo certero y que nunca cambiará para los que trabajamos en agencias, es que nos van a rechazar ideas, en algún momento y más de una vez. Pero cuando somos más jóvenes tenemos la impresión que eso es debido a nuestra inexperticia. Lo más falso, eso jamás dejará de ocurrir, siempre habrá alguien que dirá “No”.

El asunto creo es que hay que saber manejar el rechazo. Se mezclan emociones, pareciera que es un rechazo personal y vienen sentimientos de frustración. Pero cuando todo se ve negro, lo bonito y valorable es saberse levantar. Siempre podrán venir mejores ideas o simplemente aceptar que no tuvieron la visión para entender o aceptar un idea.

Mi amigo Roberto Castro posteó en su blog un artículo sobre esto, pero en inglés. Con la ayuda de Google Translator podemos tener una versión en español sobre esto (se aceptan sugerencias si hay algún error):

Alguien dijo que no. Le pediste a alguien a participar en una alianza, trataste de cerrar una venta, invitaste a alguien a ser tu amigo de las redes sociales, y dijeron que NO. Y sentiste la incómoda sensación de que te pusieron “allá afuera”, lejos, sólo para mirar y ver que alguien está aserruchando la rama de debajo de ti. Es una extraña sensación de estómago apretado ¿no? Pero no tiene que ser así

1. Siempre alguien dirá que no. Alguien dirá que sí.
Los resultados anteriores no son un indicador de éxito futuro. Si has conseguido un montón de “no”, ¿y qué? Puedes obtener un “SÍ” mañana. Si una persona dice que no, esto no tiene relación con lo que la siguiente persona va a decir.

2. Si recibes un no, no eres peor que antes.
Antes de preguntar, definitivamente tienes un no. Si no preguntas, el resultado es el mismo que si recibieras un no. Si preguntas y recibes un no, estás en el mismo punto. Si preguntas y recibes un sí, ya estás listo y funcionando. Si tú pones tu ego en esas respuestas pienso que va a salir un poco dañado. Es por eso que tienes que ir a # 3.

3. Cuando preguntes, no te apegues a la respuesta.
Cuando pidas algo para vender o cualquier otra cosa es, no debes apegarte a la respuesta, sino te hará daño. El “no” rara vez tiene algo que ver contigo. Si has invitado a un gran nombre para ser parte de un joint venture o de una conferencia, podría decirte que no, porque está abrumados con los compromisos de tiempo. Si has pedido a alguien que te contrate, podría decir que no, porque no puede pagarte. No te apegues a la respuesta y vas a manejar los “no” con elegancia.

4. Manejo de un “no” con elegancia puede significar futuros negocios.
Si alguien dice que no ahora, pueden estar dispuestos a decir que sí más tarde. El buen manejo de un no significa que puedes volver el próximo mes o el próximo año para traer algo más a la mesa.

No es exactamente el rechazo cuando alguien dice que no. Lo más probable es que no tenga nada que ver contigo de todos modos. Si te alejas de los resultados y sigues participando de las relaciones comerciales, independientemente del resultado, no tendrás ningún problema para volver a ellas.

Pertenezco a Inusual Network, una comunidades de tipos inusuales, ja!. Y llegué a ella, por la invitación de un hombre al cual he visto en seminarios, he leído en blogs y nos hemos enviado mails, pero que aún no he tenido el placer de sentarme a compartir un café: Ese es Fernando Barbella.

Fernando escribió en Inusual un artículo digno de destacar y que este humilde blog trae para ustedes. Disfrútenlo.

(publicado originalmente en Yorokobu)

“Armamos una fan page en Facebook, damos de alta un perfil en Twitter, podemos armar una tracklist acorde a nuestra marca en Spotify, contratamos una campaña de adwords en Google y ya.”Mientras lees esto, seguramente alguien (de un medio, de una agencia, de un anunciante, de cualquier lado) está diciendo algo parecido en Madrid, Buenos Aires, México, Lima, Santiago de Chile, Bogotá o donde se te ocurra.

Y de repente todos en una misma mesa somos expertos en algo concerniente a la bastardeada y vapuleada Social Media y sus múltiples herramientas. Y con decir las palabras mágicas en algún momento, todos se quedan conformes con lo dicho y escuchado y seguros de ser parte del “momentum” de la industria de la comunicación, enarbolando la bandera de “el consumidor al poder” que tan bien queda pero que tan poco se cumple y ejecuta de manera real.

Relaciones fetiches en masa con la tecnología es lo que estamos viendo. Orgías de términos nuevos e intenciones nunca del todo cumplidas, por el solo hecho de dejarnos llevar por el tsunami de herramientas que nos rodean día a día y que creemos nos serán útiles para nuestros propósitos mercantilistas.

Todos quieren ser el hit del momento, tener miles de amigos en Facebook y tener más seguidores en Twitter que Ashton Kutcher. En el proceso, se generan enormes cantidades de información digital con presentaciones y whitepapers que hablan de tendencias y mejores maneras de hacer las cosas. “Las 10
tendencias”, “los mejores 50″, “las 8 maneras de”, “101 lugares que”, “los 25 casos más exitosos”… la misma fórmula que da resultados en las librerías con kilos y kilos de libros vendidos de contenido de dudoso origen resulta encontrar en Internet su mejor caldo de cultivo.

Mientras tanto, en Ciudad Gótica… Hablando en serio, mientras tanto, a los usuarios la publicidad, los productos y servicios que tenemos para ofrecerles les importa bien poco en tanto y en cuanto
los sigamos tratando con promesas, de manera intrusiva y tontamente con mensajes que rozan lo obvio.

Algo que extraño de la publicidad tradicional es la vergüenza. Sí, la vergüenza de no hacer algo diferente, original e innovador a la hora de comunicar. Hemos visto múltiples campañas en este mismo idioma de Cervantes que son simples copias o adaptaciones de acciones que fueron un hit en su momento en Alemania, Suecia, Estados Unidos, Japón o donde fuere. Pero la generación de un cuasi invisible -pero no por ello inactivo, sino todo lo contrario- ejército masivo de gente desesperada por ganarse un lugar en esta actividad ha dado lugar a campañas que rozan lo vergonzoso, pero como en general es visto y juzgado por aquellos que por desconocimiento o por elección prefieren mirar a otro lado, nadie dice nada.

Para qué entonces intentar hacer algo diferente, algo que viene “sin garantía” de fábrica porque nadie lo hizo antes, ¿no? Adaptemos aquello o eso otro, traigámoslo al presente decorándolo con cuanta aplicación de social media pueda haber, veamos si lo podemos replicar en plataformas móviles et voilà. El cliente aprueba más rápido, todo sale más barato que lo que debería y el resto de la agencia que nunca vió un anuario de One Show Interactive o que se enteró hace sólo dos años que Cyber Lions existe ni se entera de lo que acaba de pasar.

¿Qué tal si antes de hacer foco en las tecnologías, las tendencias y las recetas exitosas de otros le damos un rato a ponderar y poner en práctica las buenas ideas? Ideas que transmitan emociones, que movilicen, que lleven a quien las reciba a generar algún tipo de reacción, que generen un impacto positivo en aquellas personas que las reciban, que trasciendan las pantallas en las que nacen, que se conviertan en verdaderas experiencias, que en algún punto sean recordables. Si pasa todo eso, la anhelada y demasiadas veces mencionada “viralidad” vendrá sola, ni lo duden.

Propongamos objetivos. Tengamos en claro el rol que cumplirán las diferentes ejecuciones dentro de una estrategia. Cuándo hay que utilizar tal cual cosa y cuándo no es apropiado. Entendamos los
códigos y tiempos propios de cada herramienta, plataforma y tecnología y sepamos leer entrelíneas qué es lo que le sumarán a nuestras ideas. Sepamos ver antes -de eso se trata en definitiva, pues es fácil ver las cosas puestas ya en práctica y opinar con los hechos frente a nosotros- las posibilidades y potencialidades de esa idea que queremos llevar a la práctica.

Veamos el todo, haciendo hincapié luego en cada parte, pero veamos la totalidad de la acción, entendiéndola como un sistema que funcionará estando en sinergia y coordinación cada uno de los componentes con el resto. Intentemos buscar nuevas soluciones caminando por donde no han caminado otros, la comodidad es enemiga de la innovación.

Nuestro rol como comunicadores idóneos es hacer un uso apropiado y acorde en base a los conocimientos y saberes adquiridos a partir de las experiencias vividas. Preferentemente, de las experiencias propias, ya que al final del día es la única manera de aprender. Menos herramientas, más comunicación.

A veces se encuentran dosis de sabiduría por ahí volando. A través de Rockvertising me enteré de un post de sobre consejos para el éxito en la carrera publicitaria. Está interesante, hay tips desde ética, hasta el autocuidado. Muy bueno.

Gracias al traductor de Google (no me echen la culpa) podemos tener los consejos en español. Acá van:

1.- Encuentra el lugar adecuado para obtener la mayor experiencia posible en el menor tiempo posible. Esto puede significar una agencia independiente, una gran multinacional o saltando de puestos de trabajo cada 2 años, dependiendo de las opciones disponibles que puedas tener.

2.- Trabaja en algún lugar que sea digno de tu tiempo y talento. No te conformes con cualquier trabajo.

3.- Pon más esfuerzo en tu trabajo de lo esperado y hazlo con alegría.

Read the rest of this entry »